Ganas… o saudades…

Si no es “saudade”, otra cosa será. Si no es “saudade”, entonces tal vez sean ganas. Pero deben ser unas ganas tan tan fuertes que me llevan a pensar que son “saudades”.
No importa, no interesa si es “saudade”, nostalgia, morriña o ganas, porque sea lo que sea me deja en un estado de ensoñación tipo esto:
Soy habitual de “Callejeros Viajeros”, “Españoles en el Mundo”, y programas similares del canal Viajar. Siempre que los veo e independientemente del destino que sea digo lo mismo: ¡Quiero ir!
No obstante, el lunes 26 de Octubre de 2009 (Callejeros Viajeros se emite los lunes a las 22:30 en Cuatro) fue diferente. Esta vez no dije “¡Quiero ir!”; no dije nada. Se me puso un nudo en el estómago con lazada hasta la garganta y solo después de la primera publicidad conseguí arrancarme un “¡Ay!” bien cantado.
Callejeros Viajeros en Porto

El paseo no estuvo nada mal. Recorrieron el centro histórico: la Ribeira, el Palacio da Bolsa, la estación de São Bento, la avenida dos Aliados, la librería Lello, la iglesia dos Clérigos, la Cordoaria y la Rectoría. Recorrieron también el centro de actividad económica, la arteria principal de los negocios: la avenida da Boavista. Pasearon por la Foz, la desembocadura del Duero en el Atlántico. Y por supuesto no olvidaron las Caves (las bodegas del vino de Porto).

Lo dicho, no estuvo mal el recorrido. Reconozco que descubrí alguna cosa que desconocía. No sabía que había un campo de golf en la ciudad, ni sabía que había un lavadero público todavía en funcionamiento en São Pedro da Afurada (aldea de pescadores situada en la orilla sur del Duero, en Vila Nova de Gaia).
El reportaje reflejó a la perfección el carácter del norte, el buen talante portuense, la hospitalidad y amabilidad de los tripeiros, el espíritu académico y la tradición.
La dinámica del programa es rápida y es evidente que el tiempo es limitado, pero se quedaron muchas cosas por mostrar, cosas importantes. Sobretodo del movimiento cultural que hay en la ciudad y de la combinación habitual de lo viejo, lo ruinoso, con lo moderno y las nuevas tecnologías.
No es motivo de orgullo tener muchos edificios históricos abandonados y en estado de ruina, sin embargo, reconozco que como ya me ha pasado con otras ciudades portuguesas es algo que me atrae enormemente.
En verdad, creo que es una ciudad-musa.
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