Fernando Pessoa Inconcluso

Había un escritor portugués, poeta, ensayista.
Había un escritor complejo y sencillo, paradoja en sí mismo.
Una figura que a los 47 años murió dejando varias vidas completas y mucho misterio a su alrededor.
Si fuese una de esas ocasiones en las que te permiten elegir con quien compartir una charla, sin dudarlo le elegiría a él. Es decir, si el tiempo se volviera indefinido y tuviera una oportunidad querría poder conocer a Fernando Pessoa.
Ni siquiera sé si me daría la oportunidad de conocer a Álvaro de Campos, a Ricardo Reis, a Alberto Caeiro a Bernardo Soares o a Fernando Pessoa o si aprovecharía para decirme que es el Barón de Teive o cualquier otro personaje.
Poseía una característica muy particular, él era él (el ortónimo) y sus heterónimos. Cada uno tenía una voz independiente y monologaba sin contar con el conjunto. Usó a sus heterónimos y a su ortónimo para hacer crítica de su trabajo.
Nació en 1898 en Lisboa, vivió de los 9 a los 18 en Suráfrica (su madre se casó en segundas nupcias con el comandante João Miguel Rosa, cónsul de Portugal en Durban, Suráfrica), volvió a Lisboa donde pasó el resto de su vida hasta que en 1935 murió de un cólico hepático.
Fue retraído y buen estudiante, a los 9 años creó a su primer heterónimo, Chevallier de Pas. Durante su época en África recibió su educación en lengua inglesa lo que le llevó a escribir muchos poemas y artículos en esta lengua. La dominaba y le gustaban leer a Shakespeare, Byron… que fueron inspiraciones.
En vida sólo publicó sus libros de poemas en inglés y un libro en portugués, Mensagem, sobre la patria portuguesa que recibió varios premios. Como él decía “mi patria es la lengua portuguesa”.
Trabajó como traductor lo que le dejaba suficiente tiempo para dedicarse a escribir. Su obra es muy amplia pero quedó repartida por diferentes publicaciones y lo que se puede encontrar ahora son conjuntos de esos artículos cuya unión en un libro depende de diferentes interpretaciones, por tanto, su estudio se hace complicado. No solo es el hecho de que escriba como varios hombres diferentes, con vidas, profesiones, intereses y estilos diferentes sino que encontrar toda su obra con el sentido que él pretendió se hace sino imposible, realmente difícil.
Tuvo un amor, o fue dueño de un amor, Ofelia. Sin final feliz. Ofelia amó y sufrió su locura. En 1920 se conocieron y mantuvieron una relación que en palabras de ella fue normal, como cualquier otra a pesar de que él le decía “No le digas a nadie que somos novios, es ridículo. Nos amamos”. La relación duró desde el 1 de marzo hasta noviembre cuando Fernando Pessoa cayó en una profunda depresión de la que ya apenas se recuperó.
Su locura, la posesión de sus heterónimos de su cuerpo y la sensación de nunca conseguir la perfección fueron su perdición y nuestro tesoro: grandes poemas, las palabras como recompensa a los que los demás.
Para terminar, unas palabras que definirán mejor que yo una parte de su personalidad compleja:

O poeta é um fingidor.

Finge tão completamente

Que chega a fingir que é dor

A dor que deveras sente
…”
Pessoa, F. Autopsicografia. 1932

Por causa de ser inconcluso:

A media voz: Fernando Pessoa

Site de poesias coligidas de  Fernando Pessoa

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