Bom dia, Ondjaki



Ayer en el auditorio de la Escuela de Idiomas de Vigo estuvo Ondjaki, escritor angoleño, imprescindible para la literatura angoleña y lusófona e imprescindible en mi estantería.
Ondjaki apareció como un asistente más, así como aparecen algunos de sus personajes, y en cuanto entró le impresionó el tamaño de la sala: Tanto espaço! E se depois só vêm cá cinco pessoas. La respuesta era evidente, não faz mal, já estás tu aqui para encher a sala com palavras. La gente fue entrando y colocándose en las primeras filas, no había cinco, había más de veinte.
Ondjaki fue presentado como escritor de referencia, sin más parafernalia. Y ahí comenzó a hablar él, sobre Angola y su historia. Una clase de historia llena de anécdotas, se podría decir que Onjaki fue uno de los mejores libros de historia que se pueden leer sobre Angola, y es que Ondjaki es un contador de historias.
La diversidad de Angola, en cuanto a etnias, lenguas (13 lenguas y más de 50 dialectos), razas, colores y conjugaciones, es una característica fundamental del país. Pero sobre todo Angola está marcado por ser, en palabras de Ondjaki, um país que tem na sua memória coletiva, guerras, guerras, guerras, guerras. Por tanto, la intención de Ndalu (nombre de pila de Ondjaki y por el cual le relacionan, aunque confirmó no ser familia, con el General Ndalu que comandó la Batalla de Kifangondo el día antes de la declaración de independencia de Angola) fue hacernos entender el país en esos términos; no hay en un pasado reciente y desde un pasado muy antiguo periodo en el que Angola no haya estado en guerra, por lo que Ondjaki se pregunta ¿Quánto tempo é que demora o povo e a classe política para assimilar a democracia?. Pero lo peor de todo, es como él dice: o povo é que sempre perde. No obstante, él se siente esperanzado por, precisamente, ser Angola un país joven y en reconstrucción.
Al terminar el recorrido histórico, Ondjaki pidió perdón por la forma jocosa de contar la historia,  já é triste demais para contar a história de jeito sério, añadió y todos sonreímos concediéndole la osadía. Ondjaki tiene cara de niño, a pesar de su media barba, su forma de hablar está entre la ternura y la crudeza. Se puede ver, por ejemplo, en una historia personal que contó de cuando en 1992 después de las elecciones volvió a retomarse la guerra. Era um dia de sol, estavámos a almoçar quando comecei a ouvir um estrondo e perguntei a minha mãe: Mãe, vai chover com este sol? A minha mãe respondeu, não filho, não é chuva, é guerra.
También hubo un momento de recuerdo para su novela Bom dia, Camaradas, novela en la que recuerda su infancia y que dedica llena de afectos a sus profesores cubanos de aquella época. ¿Escreveu o romance para econtrar esses seus professores?, le pregunté. Sim, tal vez não para lhes encontrar físicamente, embora gostaria imenso, mas sim para lhes encontrar dentro de mim. Otra vez la ternura le brotó de las palabras y los asistentes le concedimos la osadía de mostrar sus sentimientos. Y explicó, Bom dia, Camaradas chama-se assim porque conta a despedida dos cubanos de Angola, e para não me enfrentar com essa despedida preferi usar a saudação, bom dia. 
Usando su misma estructura y con la misma finalidad, Bom dia, Ondjaki.
P. S. Como complemento de la clase magistral acabó leyendo un poema, Carta do contratado de António Jacinto.
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