Libro, el libro matrioska de José Luís Peixoto

Pasar páginas o el ejercicio de sacar muñecas
dentro de otras.
Es difícil determinar si se ha acabado de leer Libro, de José Luís Peixoto, es uno de esos libros que esconden algo más que historias y letras.
 
José Luís Peixoto nació en 1974 en Galveias, en pleno interior alentejano portugués, según su biografía el mundo rural le inspira y aparece en varias de sus obras. En una entrevista dijo que le interesaba la sabiduría de los iletrados, lo cual me recuerda a una anotación de Machado en Campos de Castilla, donde se refiere a la conversación con un hombre de campo y con qué atención él atiende a su sabiduría y el hombre se desentiende:
 
Siempre que trato con hombres del campo, pienso en lo mucho que ellos saben y nosotros ignoramos, y en lo poco que a ellos importa conocer cuanto nosotros sabemos.(La tierra de Alvargonzález. Antonio Machado)
 
 
 
El argumento de Libro parece un homenaje necesario a todos los emigrantes portugueses que durante los años sesenta cruzaron la península rumbo Francia. No se hace un retrato de las grandezas de esos hombres y mujeres, ni siquiera se regodea en las penurias, lo refleja de tal manera que se llega a pensar que la objetividad es posible. Es una vez más un retrato, ejerce como la fotografía la capacidad de afirmar rotundamente que aquello fue así, aunque en ello interfiera la selección que el fotógrafo (escritor) hace del encuadre, la velocidad y la obturación.
 
 
Me atrevo a continuar, como me atreví a hacer un comentario desde la primera impresión sin apenas haber leído 50 páginas. Lo hago con la misma sensación de atrevimiento porque después de cerrar el libro, tengo la sensación de que Libro no se acaba ahí.
 
El principio del principio me causó la impresión de estar dentro de un cuadro donde el detalle de la pincelada y el color cumplían una función mayor que los personajes. A continuación me costó mantenerme atenta al argumento por esa razón, la atención se me desviaba a los detalles de la situación, al contexto, a la línea temporal, al paisaje y paisanaje rural.
 
La segunda parte aparece como una ruptura, es una entrada a otro libro-matrioska, son libros dentro de libros y escrituras referenciadas a la propia escritura. Se cuestiona al lector como lector, espectador y como confidente. Por momentos, uno se siente engañado, le parece que el narrador, personificado en el escritor, está jugando a decirse y desdecirse. Y de repente la explosión de sinceridad a la que se atiende desde el proceso de construcción continua vuelve a conferir la idea de un libro dentro de otro. 
José Luís Peixoto ha comentado en alguna entrevista que el título de su libro, Libro, pretende (con toda la ambición que ello conlleva) remitir a la existencia de que este libro contiene otros. Lo consigue, y consigue convertir el nombre común libro en nombre propio: Libro.
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