Tengo una deuda con el interior. Pero esta vez, costa norte.

Esta no será una entrada de largas historias, esta vez la
visita fue muy corta y antes de empezar debo hacer una sentencia: Portugal no
es sólo su costa.
Existe un Portugal interior muy apetecible e interesante aunque yo, una vez más, haya acabado en la costa. La costa norte. Me dejé llevar por las orillas y los horizontes infinitos. Me encanta cuando
el sol se deja caer sobre el Atlántico, y además, sólo disponía de un día en Portugal.
Pasé ese único día en las playas de Póvoa de Varzim, Ofir,
Apúlia y Esposende.
Poco a poco las señales van desapareciendo. LeleSorribas2013
Póvoa de Varzim pertenece al distrito de Porto. Está a unos 30 kilómetros de dicha ciudad. La costa de Póvoa es abrupta. La playa es de arena gruesa y las rocas cercan el agua en forma de conchas. Esa disposición puede hacer creer que el agua estará más templada, pero el agua está igual de fría que en otras zonas más abiertas.
Siguiendo dirección norte por la carretera de la costa, el paisaje es primero natural, luego rural y después comienza a estar pellizcado por casas de aspecto lujoso. Al llegar a Fão, un día de verano de agosto, se ve movimiento y al coger la dirección de la playa, Ofir, el movimiento aumenta. Fão ya no es Porto, pertenece al concelho de Esposende que a su vez está en el distrito de Braga.
Dunas, arboleda y una iglesia en la costa. Ofir. LeleSorribas2013
La playa de Ofir, nombre de la playa de Fão, es un enorme arenal. Esta zona de costa conserva una primera línea de arboleda y dunas. De repente, un corte en la tierra y la playa aparece extendida unos cuantos metros por debajo del nivel de los ojos.
Entrada cuesta abajo a la playa. Ofir. LeleSorribas2013
Hay una leyenda que habla de Ofir como el lugar de donde el rey Salomón recibía oro y piedras preciosas. Un día, el rey decidió hacer un regalo a las tierras de Fão y envió unos caballos en sus navíos. Los navíos cargados con lo caballos se vieron en medio de una tempestad y naufragaron, dejando los caballos petrificados en el mar.
Antes de ir desconocía completamente la leyenda por lo que no reparé en las rocas que se divisaban desde la orilla mar adentro. Por el contrario, me detuve ante una fortaleza de arena y me hizo pensar que Portugal es un país de Fortalezas (entiéndanse ambos sentidos).
Una fortaleza de arena o un símbolo. Ofir. LeleSorribas2013
Antes de seguir subiendo hacia el norte, volví sobre mis pasos y paré en Apúlia. Apúlia es una pequeña villa del concelho de Esposende, famosa por sus molinos, algunos de los cuales se remontan al siglo XVIII.
Al fondo unos molinos, al lado del mar. Apúlia. LeleSorribas2013
Finalmente, rumbo norte, llegué a Esposende. Esposende tiene como eslogan “Um privilégio da natureza” y viendo sólo su costa, no puede ser mentira.
La próxima vez tengo una deuda pendiente con el interior. 
La próxima vez tengo una deuda pendiente con el interior, aunque parezcaque el mar engulle la tierra. Esposende. LeleSorribas2013
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Un comentario en “Tengo una deuda con el interior. Pero esta vez, costa norte.

  1. Pingback: Viaje al interior. De Lleida a Miranda do Douro. Parte I | Portugal ao Pé

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